Mostrando entradas con la etiqueta descontrol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta descontrol. Mostrar todas las entradas

13.5.12

El descontrol tiene sus variantes, cada uno descontrola a su manera. Me acuerdo cuando mi mamá me dijo "el descontrol que hay en tu pieza es el mismo que el de tu cabeza, controlate". Mi pieza estaba dada vuelta, yo también. Por un par de meses estuvo ordenada y limpia, iluminada y acompañada. Hoy, ahora, está desordenada, y no encuentro nada hace 10 días.


Julieta.

6.2.12

Descontrol:
I.V.A
L.I.E.P.A
Mí Cabeza.
Mi Humor.
Bailar.
Saltar.
Vos.
Mí Corazón.
Mis latidos.
Alcohol.
Cigarrillos.
Sonrisas.
Lagrimas.
7 Meses.
5 materias.
Año 2011.
Verónica(Mamá).
Mis Sentimientos.
Leo.
Julián.
Daniel.
Marcelo(Papá).
Sofía(Yo).
Club Del Arte.
Lara.
Recuerdos.
2012.
Mí Vida.
Onda Vaga.
Lai.
Glup(Heladería de Chascomús).
The Beatles.
Música,Teatro, Plástica,Medios(Garay). 

5.2.12

un descontrol de sentimientos

si tuviera 13 años la palabra descontrol me hablaría de salir a bailar con amigas y pasarla bombaa! pero como el tiempo pasa y voy cambiando.. tengo un descontrol en mi cabesa.. nose bien porque,pero soy muy cambiante.. mi humor pasa por todo tipo de camino..ahora estoy en un momento de paz y felicidad,de locuraaa de querer correr saltar ,bailaarr!! descontrolarme en el ivaa.. eso es lo que mas anhelo ahora.. disfrutar tanto! la vida a mi manera.. expresándome por completo.. no dejar ni una lagrima ni una carcajada guardada.. que todos mis sentimientos salgan a la libertad se liberen sin reprecion..

1.2.12

Desordenada

Pestañeé varias veces con fuerza y me desperecé, la luz del día azotaba mis ojos sin piedad. Me senté en la cama y me agarré la cabeza entre las manos. ¿Qué hora era? ¿Qué día era? No eran preguntas que mi psiquis pudiera elaborar en ese momento. Intenté incorporarme en vano, un repentino mareo y las sábanas que se enredaban en mis piernas hicieron que me callera de boca al piso. Gemí de dolor y de asco, me había lastimado el labio y además, había caído sobre algo pegajoso y amarillo que parecía ser vómito. Me levanté y caminé hasta el espejo más cercano. ¡Rayos! Me había abierto el labio y toda la pared estaba llena de besos marcados con labial rojo y violeta.
Mi imagen era realmente deplorable; el pelo todo enredado parecía un nido, mis rodillas estaban raspadas y mi ropa estaba completamente manchada con vómito ajeno. Miré a mi alrededor, todo me daba vueltas. Sentí un dolor punzante en el pie y descubrí varios vidriecitos adheridos a su planta. Me apoyé contra una pared y me arrastré hacia abajo, hasta sentarme en el piso. Cerré los ojos, maldiciendo mientras me quitaba los restos de vidrio del pie y me pregunté de cuándo serían todas esas botellas que estaban tiradas... ¿Tanto había bebido la noche anterior? No recordaba nada. Busqué mi celular para saber qué día era, pero en mis bolsillos solo encontré cigarrillos y un par de pastillas que me habían sobrado. Eso era, las pastillas, por eso no recordaba nada... ni siquiera recordaba haberlas usado. Mientras me tapaba con una frazada sucia pensé en bañarme pero sentí que no iba a poder mantenerme en pie dentro de la ducha. En la frazada había algo pegado, era un postit pisoteado. Focalicé mi vista e intenté leerlo con toda la concentración posible: "inscripción CBC, lunes, decía en birome negra. Maldita sea, no sabía qué día era... Ni siquiera sabía si las vacaciones de invierno habían terminado ya. Una puntada en mi cabeza me sacó del tema... Rayos, salir cuatro días seguidos me había dejado arruinada. Me rasqué el cuello y descubrí un par de moretones, chupones supuse; qué desastre...
 A medida que me iba despertando pude ver el cuarto con más claridad, el barral de la cortina estaba caído sobre la televisión, cuya pantalla estaba chorreada con un líquido dudoso. El piso estaba repleto de latas, botellas y comida, asi como de vasos rotos y colillas de cigarrillo. Gemí decepcionada, ni siquiera me acordaba cuántos habíamos sido anoche, solo sabía que quedaban dos durmiendo en el piso. Volteé la vista al espejo y me vi la cara llena de maquillaje negro y el labio con la sangre reseca... ¿Me había bañado la noche anterior? Simplemente no lo recordaba, pero me sentía sucia. Intenté limpiar un poco de vómito con la frazada y me pregunté qué pensaría mamá si veía ese quilombo. Recordé su voz cuando me dijo "Yo no me meto más, estás descontrolada, Marie. Eso sí, la plata se la pedís a tu papá, no quiero más problemas." Descontrolada, había dicho mamá hacía unos días. Veinte años y seguía como una nena de diecisiete... definitivamente tenía que terminar con ese descontrol. Me saqué los últimos vidrios del pie, me paré y salí del cuarto, dispuesta a dejar una etapa atrás.

31.1.12

Pequeño relato de una noche.

En un momento me rendí. Empezé a aceptar cosas que van en contra de mis ideales. Cosas que antes no podía  aceptar ni quería, parecen habaerme ganado por cansancio. Sigo pensando que no es bueno, pero ya no me importa, no me molesta, me  dejo llevar.
No se si es el ambiente, mi cabeza o qué. Un vaso, otro no me va a hacer mal. Yo lo puedo controlar. La música está muy fuerte o muy baja. Las luces parpadean. No se si todos ven lo que veo yo. Los veo tranquilos, y no me importa, porque yo quiero bailar. Será por las luces, las canciones o ese último trago, que  soy capáz de bailar sola si no hay nadie más. "Acompañame", me dice Sol, "ya volvemos". Vamos hasta el guardarropas. Vamos al baño. Mi cara deplorable en el espejo, siempre un desastre. No puedo quedarme totalmente quieta, mantener el equilibro. Siempre pasa. Caminamos hacia donde estabamos, los chicos iban en dirección contraria. "Estan por allá", señalan. Pero vamos hasta ahí, y no estan, Los buscamos, no los encontramos. Ya fue. Vamos a la otra pista. Buscamos un lugar y nos ponemos a bailar. La gente alrededor no está tan copada como nosotras. La miro y pienso en el increíble contraste con el resto. "Que ridícula debo parecer", pienso. Pero no me importa. No puedo dejar de moverme, no quiero. Debería estar un poco más preocupada por encontrar al resto, pero no. La estamos pasando bien.

"Te duele mucho la garganta?", pregunta la mamá al ver que llevo puesto un pañuelo, pleno verano, con musculosa. Si, un poco. "Querés que te compre una pastilla o algo?" No no, está bien, ahora si no compro un caramelito de miel. Ya se me va a pasar...
Definitivamente, necesito dormir.