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13.9.12
Te confieso que envidie , por primera vez, el dia en que me dijiste que fue lo suficientemente llamativa como para que te pueda. Como para quebrantar y probocarte una amnesia temporal que te hiciera querer arriesgarte aun sabiendo todo lo demas. La envidie. Porque asi todo ella no te queria tanto como yo a vos. Y por eso la envidie aun mas. Porque tenia algo que yo no, tenias tiempo de intentar conquistarla. A mi ya me tenias perdida en tu encanto.
30.8.12
Fue la primera vez que sentí esa envidia. Tenía envidia de aquellos que no estaban, de aquellos podían llorar de alegría o risa, de aquellos que no estaban en la misma situación que yo, de aquellos que dormían en paz, de aquellos que estaban solos o en compañía en otro lugar, de aquellos que caminaban en las plazas, que corrían en algún lugar, de los que estaban mirando alguna película, de aquellos que estaban solos pero felices, de aquellos rodeados de gente, felices, de aquellos que estaban felices. Sentí esa envidia horrible que me penetraba en la sangre, que corría en mi cuerpo y tocaba cada partecita de mi ser. Sentía esa envidia odiosa, esa envidia que genera las ganas de escupirla y pisarla, esa envidia sucia y mala. Más bien, yo me sentía sucia y mala, sentía la necesidad de que todo desaparezca por arte de magia. Quería cerrar los ojos y que todo, absolutamente todo, desaparezca con mi vista.
Julieta.
17.1.12
Envidia
Pasé tanto tiempo envidiandote. Sí, a vos. Todo lo hacías parecer tan fácil, tan lindo, como caído del cielo. Cada vez que te quejabas por algo pensaba en mi interior,"hipócrita, y yo qué?". Tantas cosas que probaste que te salieron bien, tantas oportunidades, tantas cosas que yo quería y vos apenas apreciabas. Tantas cosas por las que yo luchaba, vos te las quedabas. Y esa envida que se transforma en odio. Tan triste era odiarte. Tanto de mi tiempo perdí odiándote, odiándome, llorando... Y vos, no te dabas cuenta, o no te importaba. Y me reconfortaba con el pensamiento de que no era justo, que yo tenia derecho a envidiarte, a odiarte. Porque todo era tan difícil para mi.
Pero no. No era envida ni odio nada más. Te extrañaba. Me lastimaste y yo te extrañaba. Y no quería sentirme una inútil que lloraba por tu indiferencia, así que lo escondía detrás de la envidia. Porque para odiar, hay que querer, hay que querer y perder. Cuando finalmente lo acepté, pude estar en paz. Pude ver las cosas con claridad. No todo era fácil para vos, no tenias nada de especial, era normal, como yo. Pasabas por cosas que te hacían mal, pero no las mismas que me hacían, o hacen, mal a mí. Dejé de idealizarte. Y te perdoné. Te perdoné de verdad antes de que vos pidieras mi perdón, antes de que te disculparas. Y pude ser libre, libre de la envidia, aunque todavía duela...
Pero no. No era envida ni odio nada más. Te extrañaba. Me lastimaste y yo te extrañaba. Y no quería sentirme una inútil que lloraba por tu indiferencia, así que lo escondía detrás de la envidia. Porque para odiar, hay que querer, hay que querer y perder. Cuando finalmente lo acepté, pude estar en paz. Pude ver las cosas con claridad. No todo era fácil para vos, no tenias nada de especial, era normal, como yo. Pasabas por cosas que te hacían mal, pero no las mismas que me hacían, o hacen, mal a mí. Dejé de idealizarte. Y te perdoné. Te perdoné de verdad antes de que vos pidieras mi perdón, antes de que te disculparas. Y pude ser libre, libre de la envidia, aunque todavía duela...
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