30.7.12
Luces
No recuerdo su cara, no logro retenerla. No importa que lo haya visto en fotos, en mi mente, aparece sin rostro. Creo que es porque donde nos conocimos, no había luces, o eran muy tenues. Nuestro tiempo juntos se basó en la oscuridad. No podía verlo realmente, no podía inspeccionarlo, no podía descifrarlo. Aunque lo viera en medio del día a pleno sol, no lo reconocería, porque no sería el mismo. Ese que es mio, no tiene rasgos definidos. Ese que es mio puedo solo recordarlo con los ojos cerrados. Su voz, sus manos, sus labios... Porque nosotros, que como nosotros nacimos y morimos en las sombras, no existimos a la luz. No tendríamos sentido, seriamos algo absurdo, descabellado. Simplemente, no somos compatibles. Las luces nos cambian, muestran nuestro otro lado, muestran eso que no podemos esconder y eso que queremos mostrar. Las luces exponen, y nosotros fuimos y seremos algo oculto, prohibido.
25.7.12
Azulito
Mi espejo era azul, o mis lentes.. ya no sabia ni notaba la diferencia. Absolutamente todo lo veía asi. Azul. tan simple como azul. Hasta a mi hija le habia puesto Azul, quizas simple coincidencia o mi locura habia llegado al extremo de la pasion por ese color. Mi obsecion llego al extremo (decian ellos, los que no veian con mis ojos) para mi estaba a la perfeccion pero al parecer molestaba al resto manchando sus sucias calles con mis ropas azules.Y asi fue como el color azul solo lo veia en mis pastillas de la noche. Ellos no entendian que no eran mis lentes o mis anteojos. Yo verdaderamente podia ver azul. De modo que nunca pudieron quitar mi felicidad
Amor amor
Regocijándome en tu pecho
a la espera de un lúgubre y tenaz beso de medianoche
que seria mi arrullo ideal junto a la luna en nuestros pies de la cama
me daria la tranquilidad de cerrar los ojos en paz
Tibia por el calor de tu cuerpo, la suabidad de tus manos y la delicadeza de tus roces
Y seguire aca, añorando dejar de extrañar
24.7.12
10.7.12
hoy es martes diez de julio
Una dulce silueta hacia notorio su contornse
se veía normal
quizas un tanto exaltada
Todos miraban así esa sombra
menos yo
era la impotencia en persona
la bronca de querer que pare
y no poder hacerlo
el temblor de mi cuerpo
la busqueda del silencio
la compania sin poder ayudar
la propia verguenza de estar así
de que te vean así
Las miradas perdidas,nunca encontradas
Las miradas perdidas,nunca encontradas
Los miedos camuflados en todo.
Gente llorando,gritando, riendo,soñando
Todo lo que pasaba lo sabía, lo entendía
pero no me sentia capaz de nada mas
5.7.12
Un único y corto relato, tan fugaz como el tiempo mismo
Quiero correr por el camino donde el amor salga, donde todo lo que siento grite, donde la luna oiga mi voto y donde ella me ame.
Cambiaria el fuego de mis venas solo por un segundo donde escuche mi alma, por un solo momento de felicidad y una vista a su sonrisa.
Solo pido eso y nada más.
SANTI
1.7.12
Blue Bird.
Me cuesta escribir, me bloquea, pero al mismo tiempo siento la absoluta necesidad de escribir sobre este tema todo el tiempo.
Iba en viaje a aquella fría noche de Abril, aún faltaban 5 días y los parámetros que me rodeaban eran completamente distintos, los suelos y arboles otoñales estaban completamente iluminados por el sol y daban una hermosa luz y todo alrededor aparentaba ser perfecto, no necesitaba nada y nada podía sacar la sonrisa de mi cara. Estaba viajando en el auto y comenzó a sonar una canción "Blue Bird". Me golpeó sin siquiera saber que significaba, sin saber que contaba, no pude parar de escucharla y sentía que algo especial tenía. Esa canción no pude sacármela de la cabeza hasta el día de hoy, cada vez que la escucho memorizo cada acontecimiento de aquella semana, puedo acordarme de los olores y sensaciones, de cada malestar que pudo haber. Me acuerdo de que a partir de escucharla veía azul, sentía azul, miraba al cielo y se encontraba azul, la gente llevaba en su ropa el color azul y aquel hombre que cantaba esa canción tenía la necesidad de contarle a ese pájaro azul cada cosa que había hecho. No entiendo demasiado el sentido, tampoco porque esa canción, habiendo otras mucho mejores, pudo repercutir tanto en mi mente. No se a que quiere llegar, no se porque me llega a mi, no se porque siento esa semana y veo azul. Y tampoco se porque precisamente, hoy, esta semana, estos días, ahora, tengo la necesidad nuevamente de volver a escucharla y volver a revivir todo con cada melodía.
Julieta.
Caminos
Vamos eligiendo caminos que nos llevan a lugares inesperados, desconocidos. A veces caminamos a ciegas, otras mirando con mucho cuidado, pero está más allá de nuestro control nuestro destino, no podemos seleccionarlo. Pasa que damos muchas vueltas, nos encontramos con caminos largos y enredados, atajos, posos. Para algunos, llega un punto en que no sabemos ni dónde estamos, ni cómo es que llegamos a este lugar. Queremos volver atrás, pero no hay manera. No se puede. Ya no se bien que camino tomé, pero no me gusta donde llegué.
Ahora busco un camino nuevo, uno que me devuelva a la normalidad, aunque ya no se bien que es "normal". Un camino que me devuelva el control. Que me lleve a buen puerto. Un camino iluminado. Un camino de esperanza.
Ahora busco un camino nuevo, uno que me devuelva a la normalidad, aunque ya no se bien que es "normal". Un camino que me devuelva el control. Que me lleve a buen puerto. Un camino iluminado. Un camino de esperanza.
28.6.12
Hay vientos y vientos
Para mi el viento es solo un suspiro de las almas.
Vivas o muertas, tristes, alegres o enamoradas pero suspiros en fin. Algunas brisas seran mas frias y bruscas, esas que te despeinan hasta el apellido.
Un sacudon en otras palabra. Yo en cambio prefiero la estacion fria y una suave y suabesita brisa con un baile de colores verde naranja y rojo. La brisa enamorada
Vivas o muertas, tristes, alegres o enamoradas pero suspiros en fin. Algunas brisas seran mas frias y bruscas, esas que te despeinan hasta el apellido.
Un sacudon en otras palabra. Yo en cambio prefiero la estacion fria y una suave y suabesita brisa con un baile de colores verde naranja y rojo. La brisa enamorada
Lo se... creeme que lo se
vos no te das cuenta de lo que me importas
Claramente fue el puñal que termino de sentenciar mi destino. Como iba a no saber cuanto te importo? Si hay demaciadas pocas cosa que me importe tanto como vos? Si mi destino era quedar perdidamente loca por vos, lo lograste. Me tiraste a los limites que tanto me cuesta llegar de querer arriesgarme siempre un poco mas por vos. Me expongo al dolor sin temor alguno por el simple hecho de que el ahora lo vale. Vos vales mil besos y abrazos los cuales no pienso privartelos. Y si nuestros caminos dejaran de cruzarse alguna vez? Feliz dire que fue una ruta de la cual nunca me arrepentire de volver a pasar.
24.6.12
Una fría noche de Abril.
La luna llena se despedía de la noche y dejaba al oscuro cielo vacío de rastros de ella. El cielo era negro y profundo y estaba encantado con la compañía de las estrellas.Ese mismo cielo se veía reflejado en el inmenso río que tenía a mi derecha, sus aguas corrían tranquilas y acariciaban a las piedras que se interponían en su camino. El pasto en el que me encontraba sentada estaba húmedo y mojado por el rocío de la fría noche. Los sauces bailaban con la fría brisa y hasta algunas hojas de sus largas ramas llegaban a tocar el agua. Hacía mucho frío, era tarde y no había ninguna luz que me contagiara calor. Aparte de que hacía mucho frío, sentía un frío en el pecho que nunca sentí, por lo menos no en esa intensidad. Estaba abrigada e intentaba darme calor frotándome los brazos, pero aún así, no bastaba. En fin, yo estaba llorando, mis labios temblaban y sentía por mis mejillas caer frías gotas de mi llanto incontrolable. Mi cuerpo temblaba y la vista se nublaba debido a mis lágrimas. Estaba desconectada, podía ver al hermoso paisaje, pero no era capaz de sentirlo y apreciarlo. El sonido de su paz no llegaba amis oídos, solo escuchaba a una personas gritar y a otra llorar a gritos. Tenía miedo y este se estaba esparciendo por todo mi cuerpo. Se apoderaba de él y de mi alma. Empecé a soltar mi voz y a llorar. A llorar ese llanto que ni el mejor actor lo puede imitar. A llorar el llanto más sincero, aquel que proviene del más profundo dolor del alma. No me importaba la hora, el clima, si los árboles era lindos o si el agua era cristalina o si alguien me escuchaba, nada me importaba. Eran las 7 de la mañana de un amanecer de Abril, el sol no salía y yo estaba sola llorando y con un frío que comprimía el centro de mi pecho. Yo sabía que tenía que estar ahí, era la lección más difícil por aprender, pero aún así quería poder. Iba a poder. A pesar de que estaba congelada y devastada quería salir, quería salir corriendo, quería sentir calor, quería recibir un abrazo y romper a llorar con el, quería compañía, quería ayuda, necesitaba ayuda. Necesitaba ver el sol o su reflejo en la luna llena, quería una sonrisa, quería un "todo va a estar bien", quería que esos gritos e imágenes dejaran de repetirse en mi cabeza, quería irme, quería dejar de sentir ese maldito frío, quería que todo pare, quería que todo y que todos, pudiéramos estar bien.
Julieta.
21.6.12
tibio frio
el frio entro en las cabañas en los bosques en los bares y los clubes familiares! sin medir el tiempo,sin pedir permiso.. silencioso pero veloz el frio broto en todas partes,en nuestros cuerpos y en bellos lugares! gente a preparar chocolate caliente,cafe o unos buenos mates calentitos para seguir viviendo y combatir con alegria este largo frio! acompañados de amigos,duendes y amorios vamos a bailar para sentir el calor que sentiamos! y en algun momento se termina el frio y vendra el calor,pero depende de nosotros el como vivir cada epoca del año! que una simple molestia de la naturaleza no sea semejante para congelarnos y no dejar expresarnos! bella naturaleza! tiene miles de ventajas para mi y para ustedes tambien me imagino! gracias tibio frio!! por hacerme vivir los momentos mas lindos,ver las pelis mas hermosas!! y tomar cosas calentitas!!
17.6.12
Una llama que la abrigó del frío
Caminó las últimas dos cuadras que la separaban de su casa en paz. A pesar de la baja temperatura no tenía frío. La oscuridad de su calle había dejado de asustarla, simplemente se había acostumbrado a ella y la transitaba a paso tranquilo. En realidad, no quería llegar a su casa... No quería estar sola sin nada que hacer. Puso la llave en la cerradura y la hizo girar lentamente hasta que la puerta cedió. Prendió las luces y tiró su morral en el sofá con desgano. Definitivamente, lo que menos le trasmitía su casa era un sentimiento de "dulce hogar", le resultaba tan vacía desde que él se había ido... Los ambientes eran grandes y él se había llevado muchas de las cosas que los llenaban. La estufa estaba prendida pero sintió más frío que en la calle, la congelaba tanta soledad. En cambio afuera había movimiento, luces, ruido y gente que llenara y ocupara su mente, jamás se sentía sola en la calle.
Se preparó un café con leche y lo tomó en silencio, apoyada en la mesada sin siquiera haberse sacado todo el abrigo que llevaba. Escuchó el ruido del viento que golpeaba en las ventanas y no pudo evitar estremecerse. Bebió de un sorbo el café que le quedaba, apagó las luces, agarró las llaves y volvió a salir sin vacilar ni un instante.
Se sintió mejor a penas estuvo afuera. La noche, seca y cerrada le aportaban esa libertad que necesitaba para alejarse de toda esa madeja de recuerdos que la acechaba entre las paredes de su casa. En la calle el frío le golpeaba la cara y se escurría entre sus pestañas, pero se sentía bien. Se sentía bien hacer algo que la motivara y que no fueran actos que ya hacía por inercia -como dormir o alimentarse- caminaba porque sus piernas estaban decididas a hacerlo, y no por deber. Ella quería estar allí, en ese lugar y en ese momento, y sabía que eso estaba ocurriendo por una razón y no por nada. Caminó varias cuadras con parsimonia, observando su barrio como si fuera la primera vez que lo recorría; nadie caminaba por allí pero igualmente se sentía segura. Llegó a la calle del boulevard -su preferida- y eligió el umbral de una casa antigua para sentarse a ver el tiempo pasar. Varios autos pasaron velozmente haciendo que Emi se estremeciera ante el rugido de los motores. Instintivamente, se llevó las manos a los bolsillos buscando refugio. Se planteó la idea de volver a su casa pero enseguida se dijo que prefería sentir frío afuera que en su propia casa. Repentinamente, una moto subió a la vereda y estacionó en un poste de luz cercano a ella. La conducía una chica, quien se bajó del vehículo y le dedicó una sonrisa cálida a Emi al verla sentada ahí. La joven tocó el timbre en la casa vecina y esperó. Un chico abrió el portón, la besó durante un rato y la hizo pasar. ¿Es que acaso el mundo tenía que refregarle su soledad? Se preguntó Emi mientras paseaba sus ojos sobre la moto. No era una moto ostentosa ni imponente, sino más bien chiquita y medio desvencijada. Se imaginó conduciéndola y le resultó una visión imposible, que le provocó un sentimiento de admiración hacia la dueña de aquel pequeño vehículo. Deseó tener su seguridad y su coraje... "Si te lo proponés, podés hacer lo que quieras" recordó que él le había susurrado al oído alguna vez. Su mente se quedó en blanco por unos segundos mientras sus ojos continuaban fijos en la motocicleta, un pedazo de tela que caía sobre el manubrio captó su atención. Con cierta timidez, Emi se incorporó aventurándose a investigar de cerca. Era una mochila. La sorprendió encontrarla olvidada y pensó que lo más apropiado sería tocar el timbre de la casa de al lado, donde la chica había entrado, y dársela antes de que alguien más la encontrara. Sin embargo, sus ojos se mantuvieron fijos sobre la añeja tela naranja de la mochila, parecía vacía. Emi se atrevió a palpar el género con una seguridad desconocida en sí misma y comprobó que había algo dentro (un cuaderno o un libro, no estaba del todo segura). No sabía por qué pero sentía una irrefrenable necesidad de sacar lo que sea que hubiera dentro de esa mochila, como si solo fuera un impulso que seguir. En su mente se sacudieron el miedo, la ansiedad, la intriga, la vergüenza y la curiosidad. Sin embargo su impulso se sobrepuso y de un momento a otro, Emi tenía un precioso libro negro en sus manos. No se sentía mal con lo que estaba haciendo, de hecho la sonrisa de la dueña de aquella mochila, le daba confianza y seguridad. Acarició la tapa del libro con miedo, contemplándolo para luego abrirlo lentamente, como si algo que la asustara fuera a salir de adentro.
El viento agitaba su bufanda y amenazaba con robarle su gorro de un soplo, pero Emi se mantuvo estática y con los ojos bien abiertos, admirando el dibujo que ocupaba la primera página... Unos lápices acuarelables delineaban una mujer con los brazos desplegados a un cielo de todos colores. Fue pasando las páginas despacio hasta que fue tomando confianza, en su mente se abarrotaban las imágenes, los colores, los trazos y las formas que se dibujaban en el papel. En la calle, el viento se tornaba cada vez más amenazante y frío, pero a Emi le resultaba indiferente, estaba inventando historias para cada una de esas páginas de color.
De repente, escuchó un ruido proveniente del portón y sin pensarlo, dejó caer el libro y echó a correr. Contradictoriamente consigo misma, Emi no se sintió mal por lo que acababa de hacer, sentía que era un paso que tenía que dar, algo a lo que tenía que llegar y que finalmente había alcanzado, una luz entre tanta oscuridad. Corrió libre y segura hacia su casa, sabiendo que estaba escrito que ella encontrara a aquella chica y a aquel libro ese día. Entró arrebatadamente a su hogar, se sentía motivada por la fuerza de algo desconocido, llena de arte y de su candor... ya no sentía frío cuando se sentó a dibujar.
Se preparó un café con leche y lo tomó en silencio, apoyada en la mesada sin siquiera haberse sacado todo el abrigo que llevaba. Escuchó el ruido del viento que golpeaba en las ventanas y no pudo evitar estremecerse. Bebió de un sorbo el café que le quedaba, apagó las luces, agarró las llaves y volvió a salir sin vacilar ni un instante.
Se sintió mejor a penas estuvo afuera. La noche, seca y cerrada le aportaban esa libertad que necesitaba para alejarse de toda esa madeja de recuerdos que la acechaba entre las paredes de su casa. En la calle el frío le golpeaba la cara y se escurría entre sus pestañas, pero se sentía bien. Se sentía bien hacer algo que la motivara y que no fueran actos que ya hacía por inercia -como dormir o alimentarse- caminaba porque sus piernas estaban decididas a hacerlo, y no por deber. Ella quería estar allí, en ese lugar y en ese momento, y sabía que eso estaba ocurriendo por una razón y no por nada. Caminó varias cuadras con parsimonia, observando su barrio como si fuera la primera vez que lo recorría; nadie caminaba por allí pero igualmente se sentía segura. Llegó a la calle del boulevard -su preferida- y eligió el umbral de una casa antigua para sentarse a ver el tiempo pasar. Varios autos pasaron velozmente haciendo que Emi se estremeciera ante el rugido de los motores. Instintivamente, se llevó las manos a los bolsillos buscando refugio. Se planteó la idea de volver a su casa pero enseguida se dijo que prefería sentir frío afuera que en su propia casa. Repentinamente, una moto subió a la vereda y estacionó en un poste de luz cercano a ella. La conducía una chica, quien se bajó del vehículo y le dedicó una sonrisa cálida a Emi al verla sentada ahí. La joven tocó el timbre en la casa vecina y esperó. Un chico abrió el portón, la besó durante un rato y la hizo pasar. ¿Es que acaso el mundo tenía que refregarle su soledad? Se preguntó Emi mientras paseaba sus ojos sobre la moto. No era una moto ostentosa ni imponente, sino más bien chiquita y medio desvencijada. Se imaginó conduciéndola y le resultó una visión imposible, que le provocó un sentimiento de admiración hacia la dueña de aquel pequeño vehículo. Deseó tener su seguridad y su coraje... "Si te lo proponés, podés hacer lo que quieras" recordó que él le había susurrado al oído alguna vez. Su mente se quedó en blanco por unos segundos mientras sus ojos continuaban fijos en la motocicleta, un pedazo de tela que caía sobre el manubrio captó su atención. Con cierta timidez, Emi se incorporó aventurándose a investigar de cerca. Era una mochila. La sorprendió encontrarla olvidada y pensó que lo más apropiado sería tocar el timbre de la casa de al lado, donde la chica había entrado, y dársela antes de que alguien más la encontrara. Sin embargo, sus ojos se mantuvieron fijos sobre la añeja tela naranja de la mochila, parecía vacía. Emi se atrevió a palpar el género con una seguridad desconocida en sí misma y comprobó que había algo dentro (un cuaderno o un libro, no estaba del todo segura). No sabía por qué pero sentía una irrefrenable necesidad de sacar lo que sea que hubiera dentro de esa mochila, como si solo fuera un impulso que seguir. En su mente se sacudieron el miedo, la ansiedad, la intriga, la vergüenza y la curiosidad. Sin embargo su impulso se sobrepuso y de un momento a otro, Emi tenía un precioso libro negro en sus manos. No se sentía mal con lo que estaba haciendo, de hecho la sonrisa de la dueña de aquella mochila, le daba confianza y seguridad. Acarició la tapa del libro con miedo, contemplándolo para luego abrirlo lentamente, como si algo que la asustara fuera a salir de adentro.
El viento agitaba su bufanda y amenazaba con robarle su gorro de un soplo, pero Emi se mantuvo estática y con los ojos bien abiertos, admirando el dibujo que ocupaba la primera página... Unos lápices acuarelables delineaban una mujer con los brazos desplegados a un cielo de todos colores. Fue pasando las páginas despacio hasta que fue tomando confianza, en su mente se abarrotaban las imágenes, los colores, los trazos y las formas que se dibujaban en el papel. En la calle, el viento se tornaba cada vez más amenazante y frío, pero a Emi le resultaba indiferente, estaba inventando historias para cada una de esas páginas de color.
De repente, escuchó un ruido proveniente del portón y sin pensarlo, dejó caer el libro y echó a correr. Contradictoriamente consigo misma, Emi no se sintió mal por lo que acababa de hacer, sentía que era un paso que tenía que dar, algo a lo que tenía que llegar y que finalmente había alcanzado, una luz entre tanta oscuridad. Corrió libre y segura hacia su casa, sabiendo que estaba escrito que ella encontrara a aquella chica y a aquel libro ese día. Entró arrebatadamente a su hogar, se sentía motivada por la fuerza de algo desconocido, llena de arte y de su candor... ya no sentía frío cuando se sentó a dibujar.
Julia
14.6.12
¿Qué es la mentira? ¿Qué es la verdad? Tienen sus respuestas, fáciles de responder, pero cuando se presenta ante una situación es cuando ocurre el problema. Esta la verdad dentro de cada uno y muchas veces se crean (o creamos) mentiras para negarnos a ellas, a su existencia. A veces se nos hace mucho más fácil taparla antes que afrontarla. Cuando en realidad a la larga es completamente contrario y nos damos cuenta que caímos en nuestra propia mentira, en una especie de "autoengaño". Pedimos despertar de ese especie de sueño inventado, pedimos salir de ese largo laberinto, pedimos a alguien, nos pedimos a nosotros, empezamos a buscar en cualquier lugar menos en el que tenemos que buscar. A la larga todo se descubre, todos nos descubrimos y todo sale a la luz. De a poquito vamos escarbando y pueden que tarden años, a veces días y a veces minutos en enterarse de las cosas. La mentira se puede hayar en muchos lugares a desgracia nuestra, la mentira es algo que nos dan y que también nos damos a nosotros mismos. Pero por suerte esta la verdad, que cura ese dolor, que cuesta encontrar pero que vale la pena. La verdad y la sinceridad valen más que miles de dolorosas mentiras, la verdad es algo que a todos nos gusta, nos gusta que nos digan la verdad, que no oculten. Odio la mentira, odio que me mientan y que me oculten, odio mentirme.
Julieta.
6.6.12
El frío.
El frío se coló en todas las casas sin preguntar. Todos prendieron sus estufas y sacaron las frasadas del placard. Pusieron a mano sweters, busos y bufandas. Y guantes, guantes para las manos congeladas. El frío se presentó como una escusa para no salir de la cama, para quejarse de las obligaciones, porque "hace frío". Pero el frío no vino a molestar, vino para mostrarnos que no todo puede ser siempre igual. Vino para llevarse lo viejo y darnos un respiro del sofocante calor. No se si se dieron cuenta, pero el cielo ya no es gris, tiene color, tiene textura. El frío vino para que apreciáramos las camitas calientes y las tazas de café. Para que desempolváramos el DVD y nos quedáramos a mirar una peli un viernes a la noche. El frío vino para recordarnos que él siempre está. Puede que nos haya llegado como una sorpresa, pero ya todos lo conocemos. El frío vino para cerrar una etapa y abrir otra. Una nueva etapa prometedora. Solo vamos a tener que abrigarnos antes de salir, pero va a valer la pena.
21.5.12
1
Azul era el vestido que llevaba esa mañana. Azules eran las flores que se lucían en un enorme jarrón en la cocina. Azul era el cielo cuando miró por la ventana. Todo tenía un tinte azul. Caminó por la calle con esa sensación de azul latente. No sabía bien qué, ni cómo, pero algo era diferente.
Continuará...
Continuará...
21 de Mayo.
La lluvia a veces es tranquila y moderada, en otras ocasiones se le ocurre por destruir y arrazar con su camino, hay días o noches que apenas se hace notar, salvo por su olor y su ligero goteo que ni sonidos produce. Hoy caminando bajo la lluvia vi en el suelo una mancha que siempre se forma cuando llueve, está en el medio del asfalto de una calle, es completamente extraña y divertida. Esta llena de colores que se esparcen y se van agrandando, seguro debe tener algún sentido biológico, químico, o lo que fuese, pero no me interesó encontrarlo. Fueron de esas pequeñitas cosas que me alegraron el día. La lluvia suele ser una barrida al alma cuando tu humor no está estable, encontrar al cielo y sol después de ver tanta nube gris es una gran metáfora de la realidad.
Sol,
luz,
aparecé pronto,
por favor.
Julieta.
20.5.12
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